Localidad: Berlangas de Roa

El Riaza atraviesa en nuestra tierra en sus cursos medio y bajo, luego de encajonarse y de ser regulado el caudal desde el cercano embalse de Linares del Arroyo. Nuestro recorrido da comienzo en las imponentes hoces de Montejo, camino de la cercana villa de Milagros. El manso discurrir de este cauce regulado permite una cuidada utilización de sus aguas en la ribera hasta el final de su recorrido, a la sombra del importante cortado de la antigua mansión romana de Rauda. Disfrutaremos de nuestro paseo de cuidadas vegas, alegres sotos, algunos imponentes cortados, de un paraje que alterna la vid con los cultivos de vega y secano y algunos sabinares significados. No dejaremos de degustar el solemne vuelo del buitre leonado, seguiremos la huella del corzo o del jabalí y disfrutaremos del inefable espectáculo de la perdiz roja. Nuestro deambular, pausado, nos permitirá disfrutar del páramo adusto y seco, de las formas alomadas donde se implanta la vid, de los cortados donde anidan las aves de presa y de la fértil vega del fondo del valle, donde asientan sus reales la mayor parte de las poblaciones del recorrido. No dejaremos de saborear los cambios que nos brinda cada una de las estaciones, particularmente el rico y particular color otoñal. El recorrido se puede hacer en coche, en bicicleta, siguiendo las veredas y caminos que nos permitirán llegar a lugares insospechados, o a pie en varios días. En esta ámbito, el ambiente campestre, la tranquilidad, los espectaculares atardeceres y la naturaleza de ribera serán nuestros inseparables compañeros.

 

Fuentespina: Iniciamos nuestro caminar en la villa de Fuentespina por la ermita del Padre Eterno, de cuidados y bellos volúmenes barrocos del siglo XVIII, desde donde nos adentramos en el casco urbano de notable arquitectura popular con la antigua vivienda de la familia Ponce de León del siglo XII, la iglesia parroquial y sin olvidarnos del espectacular humilladero.

Milagros: Esta villa de reciente ubicación, nos brinda un importante caserío de arquitectura popular que inicia su andadura en la segunda mitad del siglo XIX también podremos visitar, en el Centro Cultural, una exposición permanente de reproducciones fotográficas de la obra pictórica de Vela Zanetti, natural de esta localidad.

Campillo de Aranda: Ascendemos el páramo al encuentro de esta villa de cuidado entramado urbano, en la que destaca el templo renacentista de Nª Señora de la Asunción y la casa consistorial neoclásica. Como algún escritor nos recuerda, no deberemos dejar de acercarnos a las charcas naturales de Poza y Navajo para tratar de avistar la prodigiosa ballena que en ellas reside.

Hontangas: Aquí confluyen las vegas del arroyo Chorrón y las del Riaza, donde el valle empieza a ensancharse camino del cercano Duero. El cuidado entramado urbano de buena arquitectura popular, presenta las trazas de un pueblo galería. Nos importa el templo parroquial de la Inmaculada, con un cuidado retablo de formas barrocas, obra de Juan de Arteaga y la ermita formada por una cueva prehistórica y espadaña renacentista.

Moradillo de Roa: La población , de cuidada arquitectura popular, se levanta sobre un destacado cortado, casi ya en el páramo . desde la iglesia parroquial tenemos un excelente mirador del valle y afluentes del Riaza. El templo de San Pedro es el fruto de una larga historia constructiva que parece comenzar en el siglo XIII, con artesonado del siglo XVI, retablo de madera policromada y pila bautismal románica gallonada. Artesonado mudéjar luce la ermita de la Virgen del Ejido y una cuidada talla de trazas y formas góticas.

La Sequera de Haza: Aguas debajo de la Veguilla llegamos a este núcleo urbano, que nuevamente nos obsequia con la cuidada arquitectura popular. Destacamos el centro de culto altomediaval de San Nicolás y la iglesia parroquial de Nª Señora de la Asunción, de trazas y formas románicas , pero notablemente remozada.

Adrada de Haza: Una vez más el entramado urbano y su rica arquitectura popular bien merecen un paseo por sus calles. En la misma interesan la ermita del Cristo de los Remedios, de todas formas tardorrománicas, y el cuidado retablo renacentista de pintura sobre tabla y estructura de madera policromada. Son igualmente interesantes el Humilladero y la Casa de los Moros.

Fuentemolinos:  La arquitectura popular será la guía de nuestra visita. En el templo parroquial de San Bartolomé veremos varias pinturas sobre tabla de formas tardogóticas de la mano del maestro de la Ventosilla, también destacaremos la ermita románica de San Juan.

Fuentecen: Una vez más se significa la arquitectura popular del conjunto. La iglesia parroquial de San Mames nos brinda un cuidado Cristo Yacente y una Dolorosa de la escuela de Gregorio Fernandéz.

Hoyales: Del pasado vinculado a la épica queda una soberbia torre partida en dos, con cuidado matacán. Importa su entramado urbano, el templo de formas neoclásicas, el retablo de madera policromada de la primera mitad del los siglos XVII y la ermita de la Virgen de Arriba.

Berlangas de Roa: Estamos al fin del curso del Riaza avistando ya el Duero. La villa nuevamente nos brinda su entramado urbano. Atravesaremos un cuidado puente de piedra para acabar atravesando otro de estructura metálica, visitando la iglesia parroquial de San Andrés. ROA Nuestro recorrido acaba en la vieja Rauda, que se asoma vigilante desde su altura contemplando el imponente panorama desde su impresionante Alcor. Interesa nuestra visita a la antigua colegiata de Santa Mª de la Asunción, templo de planta de salón, en lo esencial de trazas renacentistas pero con restos románicos y barrocos, como su espectacular portada. No dejaremos de deambular por las calles para degustar su entramado urbano y contemplar el monumento al “Empecinado”. Interesantes son los restos tardorrománicos de la portada de San Juan reutilizados en el consejo Regulador de la Ribera del Duero, la ermita de la Virgen de la Vega y el aula Arqueológica.